No es necesario tener miles de utensilios especializados para parrillas. Únicamente necesitamos tener un par de pinzas de metal con un mango largo de madera, para poder manipular los alimentos sin que estos pierdan su jugo.

En cuanto a los combustibles, existen en el mercado cuatro tipos: madera, carbón, gas y aglomerado de carbón.

Madera.- Es una de las preferidas, tanto por el sabor que le da a los alimentos como por el aroma que nos da su humo. Lo que más se usa es la madera dura, resistente al fuego, puesto que las blandas le dan a la comida sabor a resina. La madera más usada es la de roble, seguida por algunas de nogal. Las de manzano y peral también están recomendadas, así como las raíces viejas de antiguos viñedos.

Carbón.- Proporciona más calor y las brasas también tienen mayor duración. Es posible encontrar distintos carbones que nos proporcionan diversos sabores. Por ejemplo el carbón autentico (diferente del aglomerado de carbón), suele venir en pedazos de tamaño variable. Hacer fuego con este es una maravilla.

Aglomerado de carbón.- Es actualmente el más popular y el más práctico de los combustibles de parrilla. No obstante tienen un problema, y es que algunas marcas comerciales nos brindan un sabor químico a los alimentos, esto se debe al uso de masilla para aglomerar el carbón.

Gas.- A diferencia del carbón y la madera, las parrillas a gas tienen unos pedazos de piedra que brillan, al igual que el carbón encendido, pero que no dan el más mínimo sabor a los alimentos. Para calentar las brazas se utiliza gas propano (igual al de las cocinas a gas).

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